sábado, 22 de octubre de 2016





Cualquier persona que tenga en la casa un perro, gato o cualquier tipo de mascotas, sabe el importante papel que desempeña los animales en la familia.



Una compañía que cura
La evolución de esta relación entre seres humanos y animales ayudó a que la primera especie desarrollara, pues, características específicamente humanas, como son la empatía, la compasión y el compromiso. Aspectos que todavía seguimos fomentando continuamente a través de una relación que es “fundamental” para el ser humano.
Quien desarrolla amor por las mascotas, ha descubierto uno de los sentimientos más puro asociado a los afectos. Es adaptar a otro ser y adaptarse a convivir con una especie distinta a la humana. Conexión sin idiomas e intuitiva. Son eternos afectos que nos profesan, incondicionales y absolutos. Desde la perspectiva humana, son los niños que nunca crecen, desde la perspectiva de las mascotas, a lo mejor, somos los eternos amigos para jugar y acompañarnos.
Ellas (las mascotas) no entienden de pasado ni futuro, solo viven y disfrutan del presente con quienes les brindan protección. Presente, donde la emoción principal es esperarnos, recibirnos, buscar nuestra mirada y segundos de atención. La espera puede ser de horas o de décadas, pero siempre nos esperan. Y si no llegamos, hasta el último día de su existencia, mantienen el dolor por la ausencia y la esperanza de volvernos a ver.